miércoles, 6 de abril de 2011

Sakamura, Corrales y los muertos rientes




No esperaba gran cosa de la tercera novela de Pablo Tusset. Me lo pasé bien leyendo Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, pero no tanto con En el nombre del cerdo, aún así le di una oportunidad. Y acerté.
El argumento es lo de menos, una mera excusa para hacer sátira social y política y ahí está el acierto del libro. Provoca más de una carcajada y se lee con una sonrisa en la boca, aunque como digo el argumento es de lo más simplón: Sakamura es un maestro zen e inspector de la Interpol que junto con el guardia civil Corrales deben investigar las extrañas muertes de turistas extranjeros en Cataluña.

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