
Es raro leer una novela sabiendo que está incompleta.
Suite francesa fue concebida por su autora, Irene Nemirovsky, como un conjunto de cinco partes, pero su detención y posterior muerte en un campo de concentración hicieron imposible que pudiera completarla. Sólo quedaron entre sus manuscritos dos:
Tempestad en junio y
Dolce.
En la primera cuenta la masiva huida de París ante la inminente llegada de las tropas alemanas. Ofrece a través de varias historias entrelazadas las diferentes reacciones: ricos burgueses, pobres trabajadores, escritores exquisitos y combatientes heridos, entre otros.
En la segunda, Francia se ha rendido y la vida bajo la ocupación alemana sigue en un tranquilo pueblo de provincias.
Es una novela escrita en un estilo elegante y preciso. Quizás la segunda parte hubiera quedado más pulida si la propia autora la hubiera supervisado. A mí me gustó más la primera.
En definitiva, un libro muy recomendable. Y una autora estupenda.
Al final del libro se incluyen algunas notas y cartas personales, que nos permiten hacernos una idea de la forma última que pensaba darle a
Suite francesa. Pero sobre todo, de la tragedia de su desaparición y muerte.

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