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Agua para elefantes de Sara Gruen: me apasiona bien poco el mundo del circo y además me estaba resultando demasiado predecible, así que justo a la mitad lo he dejado.
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Trafalgar de Benito Pérez Galdós: las batallas navales tampoco son lo mío y la novela del XIX sólo a veces. Quizás le dé otra oportunidad más adelante de don Benito.
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El profesor de francés de Laura Kinsale: lo dejé con apenas 20 páginas leídas, pero tuve bastante, muy pastelón.
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Aurora boreal de Assa Larsson: aburrido, aburrido y aburrido... lo dejé a la mitad, me importaba bien poco lo que pasara y eso que es una novela negra...