
Nicilás Ilich Beliayev, rico propietario de Petersburgo, aficionado a las carreras de caballos, joven aún - treinta y dos años -, grueso, de mejillas sonrosadas, contento de sí mismo, se encaminó, ya de noche, a casa de Olga Ivanovna Irina, con la que vivía o, como decía él, arrastraba una larga y tediosa novela... (
Una pequeñez)

Un nuevo personaje había aparecido en la localidad: una señora con un perrito.
Dmitrii Dmitrich Gurov, que por entonces pasaba una temporada en Yalta, empezó a tomar interés en los acontecimientos que ocurrían. Sentado en el pabellón de Verney vio pasearse junto al mar a una señora joven, de pelo rubio y mediana estatura, que llevaba una boina; un perro blanco de Pomerania corría delante de ella. (
La señora del perrito)

Fedor Fedorovitch Sigaef está convencido de la infidelidad de su esposa. Lleno de ira y de aflicción se dirige al almacén de armas Schmuts para comprar un revólver. Su semblante expresa una decisión irrevocable. (
El vengador)
Leer los cuentos de Chejov es una auténtica delicia. Ya habéis empezado algunos, ¿no tenéis ganas de seguir leyéndolos?
(Créditos: la primera foto es de René Maltete, la ilustración segunda es de Luciano Lozano y la última es de César del Valle)
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